Por fín me quito las botas. Hoy he quedado en Begnas Lake con Sushil, un chaval que conocí en el Bus de Katmandú a Pokhara. Se presenta en moto con “Ocean” (el nombre nepalí traducido), y vamos a tomar pescaditos y unos refrescos en el chiringito “view point place” con buenas vistas al lago. Le pido ayuda a Sushil con el telefono para que pregunte en el centro de Vipassana si necesitan gente para cualquier tarea antes de que empiece el curso, pero hasta el 1 de noviembre no les hace falta nadie. “¿Entonces que vas a hacer estos días, no tienes ningún plan?” Me miran perplejos esperando que decida algo. Me despido de ellos en la estación de autobuses y cuando el bus estaba a punto de regresar a Pokhara recuerdo que tengo un contacto de Permacultura en Begnas. Llamo a Surya Adhikari. Coge el teléfono su mujer y no le entiendo un carajo. Le paso el móvil al primer nepalí que pillo en el bus. Cuelga y me dice que no ha entendido nada. Me cago en tu padre. Creo que tengo que cambiar de bus, pero no se cual. Me bajo casi en marcha y resulta que en la misma plaza está el sobrino de Surya. Recién llegado de Afganistán. UN Peacekeaping proyect. Perfecto, el mundo no puede se más pequeño. Me indica el bus a la aldea de Begnas, y monto en el techo con el sobrino de Surya, un vecino de este, dos cabras y una colla de adolescentes tratando de tomare el pelo. El bus arranca y tengo que agachar la cabeza para que los cables de la luz, que cuelgan a la altura adecuada, no me decapiten. Los pasajeros del roof top bus bromean conmigo, que si mi pelo es feo, que si parezco un yogi, o un saddhu, que si fumo Marihuana. Al final uno de ellos me acaba dando su móvil y diciéndome que pase por su casa para celebrar el Dashain junto a su familia. Chaval, tu no sabes lo que haces dándole el teléfono a gsus, seguro que te llama.
Me bajo después de ver un rojo anochecer sobre el Annapurna South que se refleja en las aguas oscuras del Begnas Lake. Todavía no puedo creerlo, hace media hora no sabía que hacer durante los 15 días restantes antes del Vipassana. Ahora me encuentro en una pequeña granja de un gurú de la permacultura en Nepal. En la entrada me espera Surya saludando con ambos brazos abiertos. “Wel-come, Wel- come” me coge de las manos sonriente. Emocionante momento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario