La huerta de Surya es un vergel, una jungla, un suermercado y farmacia en la parte de atrás de la casa.
Biodiversidad y capas de cultivos sobrepuestos. Los pepinos, calabacines, iskus, y otros vegetales crecen en vertical, trepando alrededor de arboles frutales. Naranjos, papayas, mangos, limoneros, piñas. Los cultivos de café se intercalan caóticamente con algo de bamboo (ideal para la construcción) y otras especies de arboles, sin orden, en completa anarquía, dando cobijo a innumerables especies.
Telas de araña cuelgan entre matorrales, se escucha el correteo de roedores y pequeñas aves entre ojas y hierba, y un hurón persigue a una ardilla sobre la rama de un arbol. Cuervos, lagartos, sapos, caracoles, setas, algún cactus, gingsen y hierbas medicinales. El suelo es fertil en humus, ojas secas y ramas caídas, por lo que las hortalizas no necesitan de aportes extra de compost ni otros fertilizantes. Es un sistema altamente productivo que no necesita inputs externos ya que se alimenta a si mismo. Frutas, hortalizas, alimento para los búfalos y las cabras, madera para construcción o combustible, plantas medicinales, defensa contra la degradación el suelo y la deforestación, refugio de insectos y pájaros beneficiosos...
El huerto de un visionario, que hace más de 25 años había decidido convertir un prado en un bosque comestible. Un ecosistema perfecto y todo un ejemplo de autoabastecimiento sostenible.

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