Actos simbólicos salpican la ciudad. La normalidad se ha roto al menos por un día, y pintadas de protesta adornan la ciudad, a pesar de las cargas de porrazo y pelotazo.
"Esto no es crisis, se llama capitalismo" reza la antigua sede del banco central de credito en el corazón del imperio, en mitad de plaza de Catalunya.
"La talla 38 me oprime el chocho" sobre la publicidad en la vía pública y "No queremos vuestra belleza" gritan mujeres en los escaparates de Bershka y Zara.
Barricadas y consignas en un día despierto de reivindicaciones y resistencia.
Al anochecer columnas de humo tras el corte inglés recortan el horizonte. La ciudad se prepara para volver al letargo bajo el sonido de helicopteros policiales.
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