Mola como conducen en Kathmandu... aquí no existe la linea continua, y los cruces son a las bravas, metiendo el morro hasta que todo el trafico en sentido contrario se para. Saludé al primer monje que vi, deseandole paz, buenaventura y esas cosas. Se quedó flipado cuando le dije que abandonara esa idea que le anda rondando hace días, ya que no es la solución.
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