jueves, agosto 28, 2008

MAS HOSPITALARIO QUE UN TURCO

Continuando con la entrada anterior y para terminar por ahora con nuestro último gran viaje expliacaré como es pasear en la Turquía turística (sobre todo Istanbul, y algún spot turistico como Hatussa).

Siempre sin preguntar tendrás las siguientes respuestas típicas. En perfecto inglés, frances, alemán, catalán y hasta si te descuidas euskera...

Escenario tipo 1: Hello Sir, hello lady, do you want FREE information? Please, come in and share a tea in my SOUVENIR SHOP.

Escenario tipo 2: Where are you from? (the universal question) Catalán? tacaño, tacaño, como yo, hago precio barato, pasa amigo pasa...

Escenario tipo 3: Vascos no? siempre vestís con rallas, porque? muy buena gente los vascos, muy generosos, muy solidarios, ... nuestra cooperativa de mujeres kurdas está atravesando dificultades con la crisis, no podemos comprar ni lana ni seda para tejer nuestras alfombras, y cada vez pasan menos turistas por aqui... ..y bla, bla bla, bla, bla...

Por supuesto, una vez convenientemente arrinconados entre taza y alfombra de pared, acabamos comprando un Kilim kurdo.

Pero con el escenario que definitivamente nos quedamos de Turquia es con este:

Top ten escenary (Ankara at night)

María no quería quedarse a dormir en el coche, en cualquier bonito y amenazante descampado. El sonido de los coches y bocinazos de los camiones de la autopista meciéndonos en un placido sueño. Asique llegamos a Ankara de noche. La capital del reino, 4 millones y medio de habitantes y ni un semáforo ni farola en marcha. Esperando que los focos que veo en la oscuridad estén más lejos de lo que parecen, cruzo suicida una carretera de 4 carriles. A pesar de la templada noche, una gota de sudor frío baja por mi frente. Cerca divisamos un único punto de luz, un quiosco de chucherías para adultos (coca-cola, cigarrillos, agua…). “Paramos aquí mismo y preguntamos por el puto hotel”

- Please, we are looking for accommodation…

- Aòia´poa ujgáñoi fáf odjk lk a´ p df i´poi´fapok´paoj´lkgandlknfa´lkdhfa´lakdf ´lkj da´flja´ldkfj´lkajfd´lkjadf´l kjda´kflja´fdlkj´faj´ljka´ldfkja´lkdjf´lakjfálkd…

La capacidad de comunicación turca es realmente admirable. Por medios más antiguos que el lenguaje, sin hablar una palabra de inglés, como en las cuevas de Santimaminñe con dibujos en el cuaderno de viaje, conseguimos enterarnos de que nos estaban invitando a su casa.

Mesut no paró de hablar en turco durante toda la velada, como si entendiéramos una palabra de lo que decía. El hombre más parlanchin que conocimos en todo el viaje. Aquella noche, los dos hermanos que atendían el quiosco, Mesut y Celal, ofrecieron su casa a dos completos desconocidos.

"No chinesse, no turk, no inglis... one world, all broder`s" .

Peace man. Pasamos la noche comiendo pipas en compañia de su hermana pequeña Inci en el balcón de la casa. Los altavoces del minaret, en la mezquita de enfrente, anunciaban el ultimo rezo y nos recordaron que se estaba haciendo tarde. De los 5 solo nosotros estabamos de vacaciones y no teníamos que trabajar al día siguiente.

Me llevaron al barbero. Tiré por la borda años de costumbres y sufrimientos. Yo que llevaba sin pisar una peluqueria dese el instituto, que me dejaba cortar el pelo sin chistar primero por mi madre, y luego por mis sucesivas parejas (como si hubiera tenido tantas). Al final tampoco fue para tanto.


Acojonado a la entrada de la casa del horror del peine y la tijera

Le digo al Kuafor que me haga un corte turco. El corte de moda es a la "americana" dice... Me afeitó con tanto mimo que quien era yo para quejarme. Menuda técnica, menudo manejo de la navaja. Mesut bromea con los 2 kilos de pelo en el suelo. Dice que ahora parezco un insan (hombre), que ya no parezco un hayvan (animal, salvaje).

Nos acompañaron al mercado. A comprar una tetera. Nos hacen esperar fuera mientras negocian con el dependiente. Le sacan la tetera y un nazar boncuk por la mitad del precio marcado y nos hacen dudar de los regateos que hemos realizado hasta ahora y de los que tan orgullosos estabamos.
Nos acompañaron a devolver el coche de alquiler, no nos dejaron pagar nada, y cuando arregañadientes accedieron a que les invitaramos a comer, solo se pidieron un plato para los dos. Discutían los precios de las bebidas con el camarero. 1 lira (unos 50 cent.) les parecía un ultraje.
Nos invitaron a te y pastas mientras trabajaban en su quiosco, y para colmo nos acompañaron hasta la estación a coger el tren de vuelta a Istanbul. En la despedida todos nos emocionamos, y tuvieron un gesto muy bonito. Un cortauñas azul para mi, y uno rosa para Maria. Vale chicos, ya lo he pillado, que a partir de ahora me asee un poco más y no vaya por ahi con esos pelos y esas manos.


Muchas gracias amigos, por el mejor recuerdo que nos llevamos de Turquia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Hostia puta! ¿Eso no será una camiseta del Hiper Baliak?

gsus dijo...

jaja arrazoia dauka nola izan zaitezke hain kutre broooooo baliak madre mia iwal kamiseta hori 10 urte dauzka jaja, beno txorakeri horretaz aparte argazkia barregarria da, el makeo del gorrito de militar y tal.

Bueno muxu bat agurrrr