Hacia mucho que no escalaba (por una u otra razón), y por ende que no era tan feliz.
La escalada es para mi una formula cuasi mágica de participar en la búsqueda de la felicidad. Al escalar todo parece más sencillo, todo se desarrolla con naturalidad y sin dificultad. El tiempo va más despacio y no se tiene sensación de ansiedad ni de urgencia.
Claro que eso no siempre ocurre, tambien se pasan apuros, los pies te fallan, te tiemblan las piernas, te cagas por las patas o alguna vez (las menos) se pierde un poco la motivación. Pero cuando llega ese "momento", ese estado en el que no se piensa, no se planea, no se desea, no se espera ni se lucha por nada definitivo, en que uno no se encamina en ninguna dirección concreta y, aun así, se sabe capaz de lo posible y de lo imposible por igual, merece la pena. La técnica fluye, la fuerza se ejerce de forma natural, las ideas son las adecuadas, el estilo impecable, todo ello sin ningún pensamiento consciente.
Así de inquebrantable es su poder; el maestro calificaba este estado, que en el fondo carece de propósito y egoísmo, de verdaderamente espiritual (Zen in the Art of Archery Eugen Herrigel)
Con la intención de recobrar "el poder" viajamos a tierras Cátaras, en el valle de Ariege, por cuyos desfiladeros, siguiendo el curso del río del mismo nombre los "bons homes", escaparon de las persecuciones de la inquisición.
Apenas se sabe de esta secta medieval, los cátaros son un enigma histórico. La doctrina enseñaba la visión dualista del universo; como en la tradición mística de Oriente, dos principios antagónicos (el bien y el mal) regían el mundo. Para ellos existía un mundo material (cuya creación atribuían a un ángel malvado o Satán) y un mundo espiritual (el mundo de dios, y el que cultivaban). Así los cátaros compartían la mayoría de los preceptos cristianos, pero al contrario de la iglesia católica, los llamados "bons homes" no poseían ningún bien terrenal, y vivían una vida santa y austera, renunciando a los bienes materiales y a la pompa de una vida fastuosa.
Se ganaron el afecto del pueblo creyente consagrándose a la oración, el estudio y la mejora de sus conocimientos (algunos eran médicos, otros tejedores, otros trabajadores agrícolas), que transmitían a los demás.
Petra
me contó que supo de su existencia por primera vez de la mano de Umberto Eco y “En el nombre de la Rosa” donde eran mencionados en alguno de los libros prohibidos en la abadía. Lo que más me llamó la atención fue que en aquellos siglos de guerras y escasez rechazaran cualquier tipo de violencia, incluso la Pena de Muerte y extendían el respeto por la vida a los mismísimos animales (pacifistas y vegetarianos, unos hippies vamos).
Su concepción de la vida, su manera de concebir la religión, y que no reconocieran la autoridad de Reyes, Obispos o el Papa chocaba con la Iglesia de aquellos tiempos, y tratados como herejes y rebeldes sociales, a caballo de los poderes de la Iglesia y del Estado, sufrieron persecución y fueron exterminados.
Cual "bons homes" como se llamaban a si mismos, rodeados de montañas cuajadas de paredes increíbles
, también nosotros llevamos por unos días una vida sin complicaciones y pura. Junto a Petra, Karsten y Lukas
y sin olvidarnos de Darwin
nuestra rutina era dura: desayuno
preparar el material
y al monte
a escalar
. Después de cenar
como ascetas cátaros (del griego=puros) , sin comer carne: barbacoa vegetariana unas veces y otras pescado a la brasa, ... dormir
, y otra vez lo mismo
Algunos
se quejaban de que escalábamos demasiado pero hicimos mas kms rió abajo en los rápidos (12 km)
que escalando durante los 10 días (ni llegamos a 500m de pared!).
Tras aquel baile de números y letras (5a, 25m, 5b, 6b+) y cual bons homes acosados por los guerreros cristianos del papa en su cruzada contra los herejes, tuvimos finalmente que abandonar las bellas tierras del Sur y cruzar la frontera por los pasos pirenaicos.
Así nos despedimos de unos bonitos días de escalada con unos buenos amigos, y de los castillos cátaros
(construidos al dictado de los astros, o de fuerzas telúricas), que la tradición ocultista asegura custodiaban no el mero Cáliz del Santo Grial, sino dos párvulos descendientes de Jesús y María Magdalena, la sangre viva de Cristo. Curioso verdad?

2 comentarios:
Felicidad eso es gsus. Así me gusta y a escribir un poco.
Al comentario de que algunas nos quejabamos de escalar tanto, cabe anadir el de alguno que se resist,ia y se defend,ia con unas y dientes de la posibilidad de hacer un trayecto rio abajo via canoa. 30 minutos de convencimiento me costo. Que luego digan de la paciencia femenina.
Mu bonitas las fotos hezuli, me alegro de salir en un estado medio decente!
Bezos
MARY
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