viernes, septiembre 08, 2006

VAGAMUNDO


Es lo que tiene la vida del errante, viajar del punto A al B, y del C al D… Llevo 2 años en pisos de alquiler, a nuevo alojamiento cada 6 meses de media…

Estos últimos meses los he pasado en el limbo, una gran parte de mi tiempo errando por no-lugares.

Para Marc Augé entre los «no lugares» paradigmáticos se cuentan «las vías aéreas, ferroviarias, las autopistas y los habitáculos móviles llamados "medios de transporte" (aviones, trenes, automóviles), los aeropuertos y las estaciones ferroviarias, las estaciones aeroespaciales, las grandes cadenas hoteleras, los parques de recreo, los supermercados, la madeja compleja, en fin, que a menudo no pone en contacto al individuo más que con otra imagen de sí mismo."

Ya en Coventry, en plena West-Midlands, en el centro (geográfico) de Inglaterra, en medio de ninguna parte, pasé mucho tiempo en lugares de transito, como estaciones de autobús y tren, los aeropuertos de Luton, Birmingham y Coventry, no lugares de libro… podría decirse que la propia estancia en tierras frías (máximas de 20 grados en verano tu te crees?) fuera un incomodo periodo de espera entre A y B… parte del camino, un espacio de transito, y para mi West-Midlands, uno de los condados más fuertemente urbanizados en todo el Reino Unido se convirtió en un lugar productor de soledad (la masificación como forma de ausencia), sin ninguna relación estrecha con personas (tierras frías… aunque quizá peque de autoaislamiento).

Como he leído en algún sitio “la sobremodernidad es productora de no lugares” y eso en Coventry, y sobre todo en Birmingham (la segunda ciudad mas poblada de Inglaterra y “capital europea de las compras”) se notaba; Centros comerciales y grandes superficies, la tierra de los congelados y preparados (tierras frías), del curry y el te de sobre, cajeros automáticos del HSBC, Starbucks y McDonalds y millones de contactos despersonalizados… Menos mal que conocí a Maria

De vuelta a tierras mas calidas y a relaciones interpersonales mas latinas, también pasé muchas horas en el transporte público en Barcelona. Mientras buscábamos piso (1) , rellene cuadernos con cruces de miradas (2), posados inventados (3), y gestos fugaces (4), encuentros anónimos (5) y diálogos breves.

Antes de conseguir dejar aquel tugurio en una urbanización con piscina, tuvimos que sufrir el resto de inquilinos de aquella nuestra primera no-morada… Como todos los lugares de paso (ay aquel primer año en Coventry en una sórdida habitación con colchón en el suelo y landlord Indio… Aldo, Julie, Anna, y el resto de Compañeros…) estos suelen ser habitáculos en los que prefieres pasar el menor tiempo posible, y mas aun si no quieres ni ver a tus “compañeros”…
Tuvimos que sufrir a la pobre y trastornada Nesta , una perra con paranoias esquizoides y obsesión por morder los pies (ajenos) en movimiento. El dueño decía que los delirios del pequeño diablo de tasmania comenzaron cuando les robo e ingirió unos cuantos gramos de coca… pero también decía que su tío el camionero había sido chofer de "el vaquilla".
Cuando encontramos por fin nuestra siguiente (y actual) no-morada (un piso compartido a 30 minutos de Plaza Catalunya en la costa del Maresme) los dos respiramos aliviados. El ambiente en la casa anterior se estaba haciendo irrespirable. Literalmente irrespirable; fregaderos a rebosar de cacharros sucios, nevera con perecederos “perecidos”, olor a porro (del malo!) que no desaparecía en todo el día, bolsas de basura de un mes de antigüedad (así lo corroboraron las pruebas del carbono 14) y la guinda del pastel las cagadas de Nesta, que nosotros nos negamos a limpiar mas… Fue una alegría mudarnos con aquella pareja chilena y su hijito Fernandito…. Y menuda terraza (40 m2, mas grande que el resto del piso…) y azotea
Pero poco duré allá porque otra vez tuve que emigrar a Bilbo (donde estaré hasta finales de Octubre) para acabar los 3 meses de prácticas becadas. Ahora, atrapado entre el punto B(ilbao) y el punto B(arcelona), como en un bucle espacial, sigo enredado en los no lugares, pasando mucho tiempo entre autobuses, autopistas y peajes y aeropuertos ….
Ahora sin embargo he aprendido a sacarle partido a estos lugares neutros, despersonalizados, fríos, masificados (y en los que a veces te sientes tan solo) propios de nuestros tiempos “modernos”.... Ahora me llevo un libro o la libreta y lleno esas ausencias de ficciones y sueños.


A veces me sorprendo mirando las manos de la gente cuando viajo en el metro, intentando adivinar si el tipo escala mucho o esos antebrazos son tan gruesos porque es pariente de popeye… Hoy he visto una ama de casa, una señora de mediana edad que leía un libro con caracteres rúnicos o sánscrito como si fuera el Hola o el Semana. Es curioso como una cosa tan cotidiana como es leer en el metro puede convertirse en un acto misterioso y sorprendente con un poco de sugestión e imaginación…

Supongo que estos actos poéticos forman parte de nuestro mundo mágico.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Confío en que a partir de ahora las cosas os vayan mejor. Tiene toda la pinta.

A mi personalmente los no lugares me gustan, supongo que es porque no los frecuento tanto, me gusta ir 20 minutos antes a la estación para esperar, me suelo llevar un libro o una libreta también pero suelo ejercitar más la observación. Me gusta ver qué lee la gente, me gusta ver como alguien espera nervioso a que alguien llegue, me gusta observar como está la gente trabajando,… ya sé que ahora te estás imaginando que se me va la olla y que me estoy inventando cosas. En fin, un abrazo cercano.