sábado, septiembre 10, 2011

PIONEROS



Hace seis años de esta foto. En la imagen Oier trás escalar la Pidal-Cainejo. El marques Don Pidal con alpargatas y el Cainejo, un pastor de la zona, descalzo y tirando de una cuerda de cáñamo subieron el 5 de agosto de 1904, por primera vez el Picu Urriellu.

También fue mi primera vía en este monumento de la naturaleza, y un conjunto de recuerdos y memorias se salen de lo representado tras esta imponente cima. Fué un gran viaje con Eleder y Oier, ambos peña de Kukutza, y con Roberto, el colega italiano que conocí en Alemania.

Prácticamente sin haber escalado en todo el año, en agosto 2011 volví junto a Edu a Picos de Europa, para cumplir un sueño que se gestó en aquel viaje. Subir por la cara oeste del Picu. Reto imposible por aquel entonces, pero que siempre rondaba en mi cabeza, como parte de mi mundo mágico.

Atacamos este Big Wall, por su linea más evidente, una obra maestra de Rabadá-Navarro que busca y descifra el punto débil de la pared. Abierta en 1962 por la mítica cordada aragonesa, con el material y la técnica de la época, al avanzar cansado hacia la cima, uno no puede evitar sorprenderse de la audacia e intuición de los aperturistas. Para trazar aquel recorrido (750m 6a A2, 6c+) que atravesaba y superaba por vez primera la hasta entonces inexpugnable cara oeste, Rabadá y Navarro se enfrentaban a lo desconocido como navegantes sin brújula ni cartografía. Los imaginaba como exploradores que se enfrentaban al punto de no retorno, en el que no cabe la posibilidad de abortar la misión y la retirada es imposible, ese al que se exponía toda aventura marítima para atravesar el pacifico a mediados del siglo XVI. Solo quedaba seguir adelante surcando zigzagueantes las vetas y corrientes de este macizo océano de roca.

Casi 50 años después de la apertura, el esfuerzo y la perseverancia de los pioneros me da ánimos para enfrentarme a proyectos que parecen imposibles. También el ejemplo de Roberto que cumplió su sueño de dejarlo todo e irse a vivir a Dolomitas. O el de Hitz y Lean que comenzaron en Berlin una nueva vida... sin brújulas ni cartografía, enfrentándose a lo desconocido. Este es un homenaje a todos los pioneros.

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