lunes, septiembre 07, 2009

ROADTRIP LOGBOOK. BOSNIA I HERZEGOVINA 23/06/2009

Después de una noche en Trieste y de cruzar al dia siguiente los bosques del interior de Croacia, entramos clandestinamente y sin un Pasaporte (donde tendrá la cabeza esta chica) en Bosnia i Herzegovina.


Se nota la diferencia económica y cultural nada más cruzar la frontera. El mismo paisaje verde y frondoso, pero economía capitalista católica más o menos boyante en un lado y economía post soviética y pobre entre minaretes de mezquita de esta parte musulmana de Bosnia.



Hablar de la ex república Yugoslava merece un capítulo aparte, por lo que únicamente recomendaré un titulo que debimos haber leído antes de iniciar este viaje:
La desintegración de Yugoslavia de Carlos Taibo.


Roberto supo simplificar el origen del conflicto y la guerra: “una dieta rica en carne genera conductas violentas”




Menú básico Bosnio . Carne con cebolla


Teoría que perfectamente podría extrapolarse a la cultura yanqui del Big Mac y la violencia que genera la “pax Americana” alrededor del globo.


Pero volviendo a nuestro viaje… de camino a Sarajevo cruzamos carreteras sin señalizar, carteles en alfabeto cirílico, casas a medio construir, huertos, hogueras, puestos de venta de fruta y verdura en la cuneta… María está que trina, se lo estoy haciendo pasar mal con mi conducción, demasiado obsesionado con llegar antes de la noche a Sarajevo no disfruto del paisaje.



Por fin entramos a la ciudad, a eso de las 22.00, con la luz mortecina de las farolas, cruzando entre cementerios, musulmanes y cristianos… Paramos en una gasolinera para preguntar por la dirección del piso de Lucía. Un policía nos indica amablemente; “21 semáforos más allá girad sobre un puente a la derecha”. Con tan precisas indicaciones cruzamos la archiconocida avenida de los francotiradores, a cuyos lados se levanta la arquitectura moderna de la era yugoslava y que fue una de las arterias más dañadas durante la guerra. Cual furtivos nocturnos llegamos sin demasiados problemas a casa de Lucia, que no sabía nada de nosotros desde hacía días. Sorry. Por diós que mal hemos organizado este viaje!! Menos mal que esta mujer tiene más paciencia que una santa.


Visitamos la embajada EspaÑola para asegurarnos que podremos volver a salir del país: “si la han dejado entrar sin pasaporte, seguramente la dejarán salir”. Aja! Muchísimas gracias Sr. Embajador, su mensaje es muy tranquilizador.



El resto de la semana pasa entre Rakias, Zevapis, cenas, visitas a museos, cementerios, iglesias ortodoxas, mezquitas, el mercado, la sinagoga, el bazar y sobretodo cafés.


En definitiva, un Sarajevo tranquilo y multicultural.

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