Ayer fue uno de esos momentos en los que uno se siente el ombligo del mundo, cuando parece que nadie contesta a tus llamadas y resuena el sonido comunicando que evoca el universo paralelo del otro lado del teléfono.
"¿Porqué nadie se acuerda de mi? Mis amigos no me cogen el teléfono. Siento que nadie lee los mails extra-laborales que mando desde la oficina. Nadie puede ir a entrenar, y a pesar de la fuerza de voluntad que insuflan los propósitos de año nuevo me aburro yendo solo. Y encima me dejan plantado a la hora de ir al cine."
Para hacer tiempo vagabundeo por Barcelona desgastando suela de zapato (¿Porqué le dicen leather tramp cuando también son de goma?). Desde el túnel de la Foixarda (según dicen el Boulder al aire libre gratuito más grande de Europa, como en Txurdinaga pero a lo bestia) hasta plaça Universitat, me descubro haciendo planes de futuro (siempre cercano) y pensando en mi mismo por callejuelas, establecimientos, garitos y escaparates que exploro por vez primera. Hace ya un tiempo que no hacia estas dos cosas, comerme un Kebab mientras camino e ir solo al cine.
Ayer tocó “Hacia rutas salvajes”.
"¿Porqué nadie se acuerda de mi? Mis amigos no me cogen el teléfono. Siento que nadie lee los mails extra-laborales que mando desde la oficina. Nadie puede ir a entrenar, y a pesar de la fuerza de voluntad que insuflan los propósitos de año nuevo me aburro yendo solo. Y encima me dejan plantado a la hora de ir al cine."
Para hacer tiempo vagabundeo por Barcelona desgastando suela de zapato (¿Porqué le dicen leather tramp cuando también son de goma?). Desde el túnel de la Foixarda (según dicen el Boulder al aire libre gratuito más grande de Europa, como en Txurdinaga pero a lo bestia) hasta plaça Universitat, me descubro haciendo planes de futuro (siempre cercano) y pensando en mi mismo por callejuelas, establecimientos, garitos y escaparates que exploro por vez primera. Hace ya un tiempo que no hacia estas dos cosas, comerme un Kebab mientras camino e ir solo al cine.
Ayer tocó “Hacia rutas salvajes”.
Dirigida por Sean Penn es la adaptación de la novela del mismo título de Jon Krakauer. La historia de un niño rico (Christopher McCandless) que entre 1990 y 1992, que tras donar todos sus ahorros (24000 $) a Oxfam, se pone “On the Road” por America. Huyendo del materialismo, la hipocresía y la vulgaridad de una sociedad conformista que el rechaza, para encontrarse a sí mismo alejado de todo, completamente solo, en el Alaskan bush.

Last picture of Chris McCandless, the real Alex Supertramp.
Lo que podía haber sido un clon del Grizzly Mann, otra historia sobre un inadaptado que se pierde en los bosques de Alaska, dibuja temas interesantes (aunque quizá también comunes a la peli del Herzog) y a pesar del metraje (2h y 20’) me mantuvo atento en la butaca. El idealismo del personaje, su fortaleza física, su desagrado por lo establecido y sus referentes literarios (Thoreu, Tolstoy, Jack London) me dieron ganas de leer el libro de Krakauer (autor que ya conocía por “Mal de Altura”).
Por los planos majestuosos de bosques y montañas nevadas del comienzo, y el tono intimista de los fragmentos del diario de McCandless caligrafiados sobre la pantalla, temí que la peli llegara a ser un truño pretencioso. Y aunque no descarto el afán de trascendencia del director, la temática (el individualismo puro frente al amor, la amistad, el cariño y otros afectos que se derivan de las relaciones humanas), los paisajes desérticos o salvajes, y la potente voz de Eddie Vedder, vocalista de Pearl Jam, acrecentaron mi sensación de soledad.
“Happiness is meaningless unless it is shared” escribe McCandless al final de la pelicula.
Que bien se siente uno, cansado después de salir tarde del cine, en el “nit bus” de vuelta a casa, pensando en la suerte de poder acurrucarme junto a ella al acostarme.
Por los planos majestuosos de bosques y montañas nevadas del comienzo, y el tono intimista de los fragmentos del diario de McCandless caligrafiados sobre la pantalla, temí que la peli llegara a ser un truño pretencioso. Y aunque no descarto el afán de trascendencia del director, la temática (el individualismo puro frente al amor, la amistad, el cariño y otros afectos que se derivan de las relaciones humanas), los paisajes desérticos o salvajes, y la potente voz de Eddie Vedder, vocalista de Pearl Jam, acrecentaron mi sensación de soledad.
“Happiness is meaningless unless it is shared” escribe McCandless al final de la pelicula.
Que bien se siente uno, cansado después de salir tarde del cine, en el “nit bus” de vuelta a casa, pensando en la suerte de poder acurrucarme junto a ella al acostarme.
6 comentarios:
Y a mí que me gusta andar sola. Me gustaría ir descubriendo nuevos escaparates ahora mismo. ;-)
Te leemos y nos interesaremos por la peli, aunque no me daba muy buen rollo.
Luego no me echeis la culpa :).
Ya os digo que "Grizzly boy" tampoco es un peliculón. Me hizo pensar, simplemente (se agradece cuando sales del cine).
Que sí paso por aquí a leerte de vez en cuando, hombre! Ay morriñosillo... en fin, que está bien vagabundear por la city sin rumbo ni concierto, haciendo el flaneur (ésta para que la añadas a las palabrejas en diversos idiomas).
Yo flaneo de vez en cuando gracias a mi condición orbital de asteroide dibujante. Y entre flaneo y paseo, un buen pincho de tortilla de patata ya se agradece!
hombre! gracias por la aportación.
No conocía esa de "flaneur", da para pensar y escribir otro post, y ademas me viene como anillo al dedo, porque mañana me voy 2 semanas a Hamburgo...
ya os contaré. un abrazo.
Que curioso saber que no estamos solos/as "flaneando" por distintos rincones del mundo...;-)
Y por que laberintos flaneas tu?
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